CLUB ATLETISMO 

“CORREDORES MAR MENOR”


 CURIOSIDADES 

 La copa de plata que Spiridon Louis consiguió al vencer en la prueba del maratón de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, Atenas 1896, fue vendida por su nieto en una subasta en Londres por 655.454 euros.

 La crisis griega no tiene piedad: el nieto del primer campeón olímpico de maratón decidió subastar el trofeo obtenido por su abuelo en los Juegos de 1896 por necesidad económica...

La copa de plata que Spiridon Louis en 1896 ganó contra todo pronóstico a Albin Lermusiaux y Teddy Flack, los Haile Gebrselassie de la época, y al héroe local Kharilaos Vasilakos, salio a la venta en la sala Christie's en abril del año 2012, y consiguió triplicar su precio estimado y batir el récord mundial para un objeto de memorabilia sobre los Juegos Olímpicos. De la noche a la mañana un aguador de las calles de Atenas pasó a convertirse en la gran estrella de aquellos Juegos y la copa de plata que recibió, fue vendida en una subasta en Londres. La copa de plata de 15 centímetros ha permanecido en la familia Spyridon Louis durante tres generaciones, "La copa ha estado con la familia desde que Spyros la ganó. Su hijo la escondió entre las tomateras durante la Segunda Guerra Mundial, por miedo a que pudieran robarla, y actualmente pertenece a su nieto". El actual propietario, que se llama Spyridon, como su abuelo, afirmó que su familia "ha estado muy orgullosa de tener el honor de cuidar este trofeo histórico durante 116 años". "Aún así", indicó el griego, "es hora de mirar hacia el futuro, no hacia el pasado. Tengo dos hijos, y lo más importante para mí es asegurarme de que ellos están lo mejor posible". Louis fue el único griego que se impuso en los Juegos Olímpicos de Atenas que inauguraron los de la era moderna. Tan pronto como lo supo Giorgios Patoulis, el alcalde de Maroussi, empezó una recolecta para convertir su ayuntamiento en el vencedor de la puja, y los vecinos acudieron en masa a su llamada, como lo habían hecho un siglo atrás para pagar las zapatillas del futuro mito. Pese al 21% de paro de Grecia, los medios de comunicación animaron a los ciudadanos a contribuir en aquella campaña, que acabó fijando en 860.000$ el valor de la gesta de Spiridon, muy lejos de los 190.000$ que pretendía pujar Patoulis.

Según Christie's, el comprador fue la Fundación Stavros Niarchos, una organización que concede subsidios creada en 1996 y que planea crear para el 2015 un centro cultural en Atenas en el que exponer la copa.

En Atenas, a finales del siglo XIX, había que esperar la llegada del aguador para  poder calmar la sed. Aquel oficio, el de recorrer las calles cargado con garrafas de un sitio para otro, fue el mejor empleo que encontró Spiridón Louis en su juventud. Poco sabía ese vendedor casi adolescente, hijo de una familia de granjeros de la barriada ateniense de Maroussi, que las exigencias de su pequeño negocio acabarían convirtiéndolo  en un héroe deportivo nacional.

El coronel Papadiamantopoulos fue el encargado de organizar las pruebas de selección de los atletas griegos. Daba la casualidad que el coronel había tenido como soldado a Spiros mientras realizó el servicio militar. Sabedor de sus condiciones como atleta, le propuso participar de dichas pruebas. Louis se clasificó en la segunda semifinal en quinto lugar. El corredor más rápido fue Kharilaos Vasilakos que completó la distancia en 3 horas y 18 minutos. Finalmente el día 10 de abril se dieron cita 17 corredores, 12 de los cuales eran griegos. En ellos estaba depositada la última esperanza del pueblo heleno para conseguir alguna medalla. Durante todo el concurso atlético no se había contabilizado ni una sola, a pesar de creerse favoritos por el mero hecho de ser los descendentes de los antiguos atletas. Papadiamantopoulos fue el encargado de dar el pistoletazo de salida de los corredores que debían enfrentarse a la distancia de 40 km que separaba la ciudad de Maratón y el Estadio Panathinaiko en Atenas. Allí, el público seguía la evolución de la carrera mediante mensajeros que perseguían a los corredores montados en bicicleta o a caballo.

La lógica señalaba que había cierto optimismo de que un local venciera en esta prueba, ya que 14 de los 18 participantes eran helenos, aunque los cuatro extranjeros eran atletas de prestigio internacional. A las dos de la tarde del caluroso 10 de abril de 1896, tras el discurso inicial del alcalde de Atenas, los 18 valientes se ponían en marcha desde el puente de Maratón. El pistoletazo de salida corrió a cargo del coronel Papadiamantopoulos, mentor de varios soldados griegos, entre ellos nuestro protagonista, Spriridon Louis.

Las primeras noticias que llegaban a través de los mensajeros, que seguían la carrera en bicicleta o a caballo, no eran nada halagüeñas ya que en el kilómetro 16 lideraban la prueba tres de los cuatro atletas foráneos (el australiano Edwin Flack, el francés Albin Lermusiaux, y el norteamericano Arthur Blake). La última noticia recibida por los 70.000 espectadores que abarrotaban el estadio Panatenaico de Atenas fue que Edwin Flack marchaba solo en cabeza ya en las inmediaciones del estadio, lo que provocó la desilusión generalizada. De repente, para sorpresa y algarabía de los espectadores, empezó a cobrar fuerza el rumor de que un corredor local se había puesto en cabeza de la prueba.

Instantes después, el coronel Papadiamantopoulos entraba a caballo en el estadio y confirmaba la noticia: el ganador estaba llegando… y era un atleta heleno. 

Spiridon Louis – que no se encontraba entre los favoritos - entraba primero en el estadio para cruzar la línea de meta como vencedor, con un tiempo de 2 horas 58 minutos y 50 segundos, entre los vítores de los espectadores entre los que se encontraba el príncipe heredero Constantino quien, según contarían los cronistas de la época, bajó de la grada para acompañarle en su trote durante los últimos metros. Tras la carrera, el ganador hizo célebre su frase en honor a Filípides: "Alegraos ciudadanos; hemos vencido". Con su sorprendente victoria salvaba el orgullo heleno y pasaba a ser todo un héroe nacional. La vida de Spiridon Louis cambiaría por completo a partir de entonces.

Lermusiaux llegó en cabeza y en solitario a la mitad de la carrera, pero poco después empezó a tambalearse exhausto sin poder continuar la marcha. En este estado lamentable fue sobrepasado por Flack, quien había realizado un enorme esfuerzo por alcanzarle. Cerca ya del triunfo, a sólo cuatro kilómetros de la meta, también empezó a dar tumbos y delirando agredió a un espectador que pretendía socorrerle. Finalmente, en segundo y tercer lugar entraron otros dos atletas griegos (Charilaos Vasilakpos y Spiridon Belokas), aunque éste último fue descalificado tras admitir haber recorrido parte del trayecto en un carruaje, pasando el tercer puesto final al húngaro Gyula Kellner, el único foráneo que terminó la prueba. Sólo nueve atletas finalizaron aquella histórica carrera.

Tras coronarse en los Juegos de 1896 como un héroe nacional, y a pesar de no volver a competir en ninguna otra carrera de importancia, se vio colmado de todo tipo de atenciones y regalos, y hasta diversas tiendas, peluquerías y restaurantes le ofrecieron sus servicios gratuitos durante años. También recibió una finca del gobierno griego, así como un caballo y una carreta para poder llevar agua a su pueblo. Después de haber provocado el delirio en su país y un interés inusitado en el resto del mundo, son escasísimas las noticias sobre sus andanzas a partir de ese momento.

El reconocimiento del movimiento olímpico le llegó 40 años después, al ser nombrado Presidente de Honor de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, donde fue tratado con todo tipo de atenciones. Cuatro años más tarde, el 26 de Marzo de 1940, fallecía a los 67 años de edad. Pero su mito se ha mantenido, e incluso agrandado, con el paso del tiempo, sobre todo en Grecia. La mejor prueba de que su país natal no le olvida es que cuando Atenas volvió a albergar una edición olímpica en 2004 se bautizó al nuevo estadio olímpico con el nombre de Spiridon Louis, el primer héroe de los Juegos Olímpicos modernos, el ganador del primer maratón importante de la historia, el griego que venció en esta prueba 2.400 años después de que Atenas derrotara al ejército persa en las llanuras del mismo nombre.


Historias de la LLama Olímpica

 

 

La liturgia original del encendido y los relevos fue ideada por el III Reich en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.

 

La Llama no es un símbolo original: está fechada en el año 1928.

La Antorcha Olímpica es uno de los símbolos más reconocibles de los Juegos Olímpicos. Pero curiosamente se creó con posterioridad al inicio de los mismos, y tampoco por iniciativa de Pierre de Coubertin, que sí ideó el emblema, bandera y juramento olímpicos. Su institución podría considerarse casi como casual, pues partió de la idea del arquitecto holandés Jan Wils, que en su diseño del Estadio Olímpico de Amsterdam 1928,incluyó una torre y se le ocurrió que podría situarse un pebetero sobre ella, para encender una llama que ardería mientras durasen los Juegos.

El elemento figuró también en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932, pero pese a que la ceremonia inaugural, dirigida por el director de superproducciones de Hollywood Cecil B. De Mille fue especialmente fastuosa, la misma no incluyó una ceremonia especial de encendido.

Todo el proceso que hoy en día asociamos a la llama, su encendido en Olimpia por medio de los rayos solares y su traslado procesional a la sede de los Juegos, culminando con el encendido del pebetero como señal de inicio de las competiciones, data de Berlín 1936. Diem, personaje relevante de la organización de aquellos Juegos y al que los nazis habían querido expulsar por sus vinculaciones judías, había descubierto que una ceremonia de los Juegos griegos era una carrera hacia el altar de Zeus Olímpico, en la que el vencedor recibía el derecho a encender el fuego sagrado, e ideó el proceso que hoy conocemos, para encender la antorcha y trasladarla a Berlín. Goebbels, sin embargo, lo vio como elemento básico para reivindicar la 'germanidad' de unos Juegos que antes había llamado 'infame festival judío': Según la historia, el pueblo de los dorios llegó a Grecia desde el norte hacia el año 1.200 A.C, y fue fundamental para la eclosión su civilización y por tanto, de la creación de los Juegos. Para los nazis, si llegaron del norte es que eran germánicos. Así, para el nazismo los Juegos eran germánicos, porque eran griegos, y la civilización griega era en origen germánica. El pebetero fue encendido por un atleta, Fritz Schilgen, elegido por la perfección de sus rasgos nórdicos.

Homenajes y Simbolismos

Enriqueta Basilio Juegos Olímpicos México 68 

Así, el encendido de la antorcha y sobre todo sus últimos relevos han sido con frecuencia escenario de homenajes y simbolismos de enorme significado: En 1952 Finlandia se vengó de la descalificación como profesional del gran Paavo Nurmi haciéndole ser el último portador de la antorcha. En 1964 Yoshinori Sakai, nacido en Hiroshima el día de la explosión de la bomba atómica, encendió el pebetero en Japón.

Enriqueta Basilio lo hizo en México 68 como primera mujer en ostentar el honor. En Montreal 76 lo hicieron Stéphane Préfontaine y Sandra Henderson, representantes de los anglo y francocanadienses, que luego se casarían. Moscú 80 eligió al baloncestista Sergei Belov, héroe de la polémica final de Munich 72 ante Estados Unidos, quizá a manera de 'zas en toda la boca' a los boicoteadores USA. En Los Angeles 84 y Atlanta 96 los USA eligieron a dos míticos atletas negros, Rafer Johnson y Mohamed Alí, como símbolo de la superación -al menos teórica- de los conflictos raciales. Lo mismo sucedió con la australiana Cathy Freeman en Sídeny 2000. En Seúl 88 el último relevo lo hizo Sohn Kee-Chung, vencedor del maratón en 1936, obligado a representar a Japón, que por entonces invadía Corea, y a adoptar el nombre de Kitei Son. China eligió para Pekín 2008 a Li Ning, el triunfador de la vuelta de su país a los Juegos, en 1984, con seis medallas. En Atenas 2004 Nikolaos Kaklamanakis, oro en vela en Atlanta 96, fue llamado urgentemente para la ceremonia después de que el atleta Konstantinos Kenteris, inicialmente previsto, se diera a la fuga para no pasar un control antidopaje.

Anécdotas

La Llama olímpica ha viajado en barco (ya en Berlín 1936), en avión (ya en 1952, con un extintor al lado por si 'creaba problemas'), a caballo (Estocolmo, Juegos Ecuestres, 1956) se transformó en señal vía satélite (1976) y fue al espacio (1996 y 2000), aunque en este caso sólo la antorcha apagada y bajo el mar (Sidney 2000).

Activistas de diversas causas consiguieron apagarla en varias. En los Juegos de Invierno de 1952 los noruegos rechazaron su encendido en Olimpia, alegando que la paternidad de los deportes nórdicos era suya. Se hizo en el hogar del pionero del esqui Sorge Nordheim, en Morgedal.

El fuego del oráculo de Zeus en Olimpia lo encendía el vencedor de la primera prueba del pentatlón, lo que ha dado lugar a la actual ceremonia de la antorcha olímpica.

 

Origen de los Anillos Olímpicos

¿De dónde viene este logotipo? ¿Quién lo propuso?

¿Por qué tienen distintos colores?

El historiador francés Pierre de Coubertin creó los Juegos Olímpicos de la era moderna, en 1888 proclamó en la Universidad de la Sorbona la restauración de los Juegos Olímpicos,cuya primera edición moderna se celebraría en 1896 en Atenas, para enlazar simbólicamente con las raíces griegas. Creó el Comité Olímpico Internacional, del que fue segundo presidente (1906), tras ceder una primera presidencia honorífica a un griego. Coubertin reglamentó los juegos y presidió la organización de las Olimpiadas de París (1900), San Luis (1904), Londres (1908) y Estocolmo (1912).

En el año 1914, en el Congreso Olímpico de París, se expuso este logotipo como suma de todas las naciones pues los seis colores (azul, negro, amarillo, verde, rojo y el blanco del fondo incluido) fueron elegidos de modo que todos los países tuvieran al menos uno de los colores en su bandera nacional. Por ejemplo, en el caso de España, todos los colores de la enseña patria, el rojo y el amarillo, están representados en la bandera olímpica.

Además se eligieron cinco anillos como distintivo de los cinco continentes y el hecho de que estén entrelazados simboliza la unión de las naciones a través del deporte.

La primera vez que ondeó la bandera fue en los Juegos Olímpicos de Amberes, en el año 1920 convirtiéndose en el logotipo oficial general del movimiento olímpico, independientemente de los distintos logotipos de cada olimpiada de manera específica. La primera vez que se utilizó en un cartel olímpico oficial fue en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1928 celebrados en St.Moritz. 

 

Por qué en las Pistas de Atletismo corremos en sentido contrario a las agujas del reloj

A finales del siglo XIX, las competiciones deportivas al aire libre y especialmente las atléticas experimentaron un auge inusitado, sobre todo en el Reino Unido.
A falta de un órgano internacional que regulase el desarrollo de las pruebas, los aficionados concretaron sus propias normas. En el caso de las carreras, los atletas británicos, siguiendo las normas de circulación de su país, que obligan a circular por el carril izquierdo, acordaron que la primera calle era la situada a la izquierda en el sentido de la marcha. Cuando en 1912 se fundó la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF),
se mantuvo que los atletas corriesen en el sentido contrario a las agujas del reloj. Actualmente, el reglamento para la celebración y el control de las pruebas de atletismo de la IAAF establece en su artículo 163 lo siguiente: "La dirección de la carrera se efectuará teniendo el bordillo de la calle interior a la izquierda..." Es más, el artículo 213.3 estipula que "el sentido de la carrera se efectuará teniendo a la izquierda el bordillo o línea interna..."

 

Autor recopilación datos históricos: Antonio Miguel Torregrosa Castro

(Monitor Nacional de Atletismo)