CLUB ATLETISMO 

“CORREDORES MAR MENOR”

EL MARATÓN DE BOSTÓN, 

el más antiguo del mundo

La primera edición se celebró en el año 1897, un año después del primer maratón moderno en los Juegos Olímpicos de Atenas (1896), aprovechando el auge e interés que despertó la mítica distancia tras los Juegos de Atenas. Ésta primera edición se celebró coincidiendo con el Día de los patriotas (“Patriot’s Day”), jornada que sirve de homenaje a los caídos en la primera batalla de la Guerra de Independencia, y que lo ha hecho siempre ese día, tercer lunes del mes de abril, durante los últimos 115 años.

El ganador, John J. McDermott, entrando en meta en la primera edición del Maratón de Boston, en 1897, con un tiempo de 2h 55′ 10″

Johan Graham miembro de la Boston Athletic Association, (AAB) y manager del equipo olímpico de Estados Unidos, fue quien tuvo la idea de realizar el primer maratón, en el área de Boston, y que se transformaría en el más importante y antiguo del atletismo moderno.  La primera carrera fue el 19 de abril de 1897, cuando se proclamó ganador a John J. Mcdermott, entre 15 corredores, con un tiempo de 2:55:10. 

En 1924, la ABB movió la línea de partida desde Ashland a Hokinton. 

En 1927, la distancia del Maratón de Boston pasó a la distancia de 42,150 m, aproximadamente (26 millas, 385 yardas) conforme a los estándares Olímpicos.

Por su historia y su prestigio es una de las cinco grandes citas del calendario, los World Marathon Majors, junto a los maratones de Nueva York, Chicago, Berlín o Londres, las pruebas más carismáticas de la distancia mítica los 42,195 kilómetros. 

Tras 117 ediciones, ni siquiera las dos guerras mundiales lograron interrumpirlo. Únicamente en 1918, la Primera Guerra Mundial obligó a cambiar el recorrido histórico de 42 kilómetros por una prueba de relevos protagonizada por militares.

Aunque empezó con 17 corredores en su primera edición a finales del siglo XIX, ha llegado a concentrar a 36.748 participantes en la salida, en la edición de 1996, coincidiendo con el año olímpico en Atlanta y el centenario de la carrera. Treinta años antes, en 1966, abrió su participación a las mujeres, desafiando a quienes cuestionaban las capacidades atléticas de las féminas para participar en un maratón. Y en 1975 se convirtió en el primer maratón en crear una categoría para participantes en silla de ruedas.

Entre sus encantos, su recorrido de sube y baja por varias colinas, con una emblemática subida de casi 600 metros, Heartbreak Hill (la colina rompecorazones, en su traducción literal), entre los kilómetros 32 y 34 del trazado, que sin ser un muro, castiga las debilitadas piernas de los participantes. 

Desde luego, el maratón de Boston no se ha ganado la fama por sus premios, porque hasta la década de 1986 la única recompensa para el ganador era una corona trenzada con ramas de olivo. 

Además, la carrera no permite batir el récord del mundo de la especialidad, porque la altura sobre el nivel del mar en la línea de meta es en exceso inferior a la de la salida y la distancia en línea recta entre la salida y la llegada excede los 21 kilómetros, requisitos que exige la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) para que los registros tengan validez de plusmarca.

No es fácil acreditar la marca que permite participar en el maratón bostoniano. Los tiempos han de obtenerse en una edición anterior del maratón, en alguna de las otras cuatro 'majors', o en el caso de los corredores aficionados menores de 34 años, lograr un tiempo inferior a 3 horas y 5 minutos en alguna de las 30 carreras oficiales del año previo.

Una de las atracciones turísticas que los visitantes hacen cuando llegan a Boston es cruzar la línea de meta del maratón, pintada en una de las arterias principales de la ciudad de Nueva Inglaterra. Un sencillo gesto que da una idea de la importancia que la prueba atlética tiene para la ciudad y para el mundo del deporte. 

El evento atrae a casi medio millón de espectadores a la ciudad, con la particularidad de que, a pesar de ser una prueba popular, no todo el mundo puede inscribirse en ella (sólo unos 30.000 lo consiguen cada año). A diferencia de otros grandes maratones, la organización de Boston pide acreditar una marca mínima para poder correr la prueba, lo que la hace especial al resto y la convierte en una de las más rápidas del mundo. 

De hecho, fue en Boston donde el keniano Geoffrey Mutai batió hace tres años el récord del mundo de maratón, que estaba en poder del etíope Haile Gebrselassie (2h 03:59). Mutai paró el crono en 2h 03:02, 57 segundos menos que Gebrselassie, pero la marca no fue homologada, ya que el circuito de Boston incumple dos de las normas de la IAAF.

Atentado Terrorista en el Maratón de Boston

Acto terrorista que ocurrió el 15 de abril de 2013  alrededor de las 14:50 horas en Boylston Street, cerca de Copley Square, justo antes de la línea de meta. En el lugar de los hechos detonaron dos artefactos explosivos de fabricación artesanal (ollas a presión). 

Unas dos horas posteriores a la llegada a meta del ganador del Maratón, el etíope Desisa, dos explosiones casi simultáneas en la zona de llegada, en Boylston Street, apenas separadas por unos 100 metros, provocaron al menos 3 muertos (uno de ellos, un niño de 8 años) y  más de 250 heridos (con decenas de ellos en estado crítico), cifras confirmadas por la policía de Boston,  generaron el pánico en la zona de llegada de una de los eventos deportivos más emblemáticos, y con más poder de convocatoria de la ciudad de Massachusetts (Estados Unidos), que pudo haber sido una masacre si la detonación se hubiera producido en el momento de la salida, al estar concentradas más de 20.000 corredores.  

Los explosivos estallaron en torno a las 14:50 horas locales (las 21.00 horas en España), que se encontraban ocultos en unos contenedores de basura. Se especulaba con la existencia de más artefactos (también controlados por la policía) en la zona de meta.  

En el momento de la explosión más de la mitad de los atletas se encontraban todavía en carrera, la Policía desalojó rápidamente la zona y las carpas médicas ubicadas en la zona de meta para atender a los corredores se convirtieron en improvisados hospitales de campaña donde fueron conducidos los heridos por los espectadores y los voluntarios de la organización que estaban en esa zona.  

Fueron descritas como bombas de olla a presión, unos artefactos explosivos improvisados construidos con ollas a presión, explosivos, pedazos de metal y bolas de rodamientos, colocados en bolsas de lona de nylon de color negro. En el momento de la primera explosión, el reloj de la carrera en la meta mostró 04:09:43.

 

Autor recopilación datos: Antonio Miguel Torregrosa Castro

(Monitor Nacional de Atletismo)